Prevención de Riesgos Laborales, ATEXGA
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Guía de Prevención de Riesgos Laborales:
5.3. Conclusiones

Guía de Prevención de Riesgos Laborales

5.3. Conclusiones

La mayoría de los trabajadores del sector textil están expuestos a situaciones de riesgo. Sus posibles consecuencias negativas van desde los trastornos muscuoesqueléticos, el asma industrial, la dermatitis de contacto e irritativa, las irritaciones en ojos, nariz y garganta, la pérdida de audición por exceso de ruido, los atrapamientos, cortes, quemaduras, etc. los hasta trastornos relacionados con el estrés.

Aparte de los evidentes riesgos de sufrir accidentes, las enfermedades asociadas a exposiciones a gases, polvos metálicos y vapores que entrañan algunos procesos de este sector, también son muy comunes entre este colectivo.
Muchos locales están mal ventilados y no controlan las temperaturas ambientales. Si hay poca ventilación, se puede acumular una gran concentración de contaminantes tóxicos en el ambiente. Los efectos de esta exposición se podrían reducir al mínimo con sistemas de ventilación adecuados o con la sustitución de producto, siempre que sea posible, aunque hay que tener en cuenta que, cuando se ha desarrollado una sensibilidad alérgica, seguramente se tenga que evitar que el trabajador se someta a la exposición al producto.

Debido a la gran cantidad de piezas móviles de las máquinas, las fábricas textiles suelen ser lugares ruidosos. Aunque el ruido se atenúa mediante una lubricación adecuada, habría que considerar también la introducción de otros avances técnicos. En general, la prevención de la pérdida de audición por motivos profesionales exige el uso de protectores auditivos pero es esencial que los trabajadores reciban una formación sobre el empleo adecuado de estos equipos y que se compruebe que realmente los utilizan.

La mayoría de los riesgos de seguridad e higiénicos que se producen en el sector textil se pueden combatir prestando atención al mantenimiento adecuado de máquinas y equipos, instalando protecciones efectivas y rejillas que eviten el contacto con los elementos móviles, disponiendo de ventilación local como complemento de una buena ventilación general, controlando la temperatura y utilizando los EPI’S adecuados siempre que un peligro no se pueda evitar o controlar totalmente con medidas de diseño y modificación o de sustitución por materiales menos peligrosos. A todo esto hay que unir la formación continua de los trabajadores.

En aquellos puestos de trabajo estáticos del sector textil, que se realizan de pie y en los que el trabajador apenas se desplaza y realiza movimientos repetidos de los miembros superiores, en ocasiones con la aplicación de fuerza, el trabajador puede sufrir de sobrecarga muscular en toda la espalda y en los hombros y pesadez en las piernas. Si no se contemplan las pausas adecuadas, esto puede provocar la aparición de fatiga de toda la extremidad superior y desarrollar lesiones en tendones y articulaciones (tendinitis, pinzamientos de nervios, síndrome del túnel carpiano). En el caso de utilizar herramientas automáticas que transmitan vibraciones, se empeora la situación.

Los operarios de las máquinas de coser, en particular, efectúan movimientos repetitivos de mano y muñeca, normalmente en posturas forzadas por lo que están especialmente expuestos a la posibilidad de desarrollar el síndrome del túnel carpiano. Además en estos puestos, el operario pasa mucho tiempo sentado (a menudo en asientos sin respaldo y realizando tareas que exigen inclinarse hacia delante), se alza de forma intermitente y usa repetitivamente los pedales por lo que pueden padecer trastornos musculoesqueléticos de la región lumbar y de las extremidades inferiores.

Los cortadores también se encuentran ante la posibilidad de desarrollar lesiones musculoesquelética en el cuello, hombros, codos, antebrazos, muñecas y región lumbar ya que a veces se ven obligados a levantar y transportar grandes piezas de tejido y su trabajo requiere el manejo de máquinas de corte.

Por su parte, los planchadores están expuestos al riesgo de contraer tendinitis y lesiones de hombros, codos y antebrazos, y también pueden desarrollar lesiones relacionadas con el pinzamiento de nervios.

En los puestos en los que hay que desarrollar una manipulación manual de cargas, el trabajador puede verse expuesto a riesgos de sobrecargas musculares a nivel de toda la espalda y de las extremidades superiores ya que el desarrollo de estas tareas exige una gran esfuerzo físico por parte del trabajador y en ocasiones inclinaciones y giros de la espalda y elevación de los brazos por encima de los hombros. La realización de fuerzas bruscas y repentinas puede empeorar la situación y dar lugar a serias lesiones.

Los puestos de trabajo mal diseñados resultan caros en términos de gastos médicos directos, absentismo y producción del personal.
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La Ergonomía es una herramienta imprescindible y de gran precisión para prevenir las lesiones derivadas de estos tipos de riesgos. Las soluciones pueden basarse en la selección de nuevos materiales, ampliación de líneas de fabricación, cambio de herramientas, formación del personal en unos hábitos posturales correctos, etc.
Pero los beneficios de aplicar la Ergonomía van más allá de la mejora de la seguridad y la reducción de costes. En numerosas empresas se ha demostrado que su aplicación permite a los trabajadores efectuar sus tareas con mayor confort y es evidente que esto repercute en el bienestar, la calidad del trabajo realizado, así como la productividad de todo el sistema.

Además de los factores ergonómicos, los sistemas de producción a destajo y los factores de organización del trabajo contribuyen a la aparición de lesiones musculoesqueléticas en los trabajadores. Por lo tanto, la prevención de las lesiones musculoesqueléticas puede exigir tanto modificaciones ergonómicas del puesto de trabajo como en la organización de trabajo.

El sistema de remuneración a destajo (los trabajadores cobran por la cantidad de unidades que producen) está todavía muy extendido en la confección de prendas de vestir. Esto implica riesgos para la salud relacionados con el estrés y con trastornos musculoesqueléticos entre los trabajadores. Un sistema de remuneración alternativo podría hacer que la confección fuera más atractiva, menos agotadora y menos peligrosa.

En un sistema de trabajo en equipo, los trabajadores tienen la posibilidad de controlar más el proceso de producción y la oportunidad de trabajar con otras personas. Este sistema puede ser menos agotador que el trabajo en cadena. Pero hay que considerar que puede provocar tensiones adicionales en el caso de que los trabajadores sean responsables de que sus compañeros cumplan las normas y que se penalice a todo un grupo de trabajo por la lentitud o el absentismo de alguno de sus miembros.

El sistema de trabajo a domicilio suele darnos una idea de la precariedad del empleo y es muy difícil de controlar. En muchos casos, estos trabajadores cobran salarios muy por debajo de los normales y deben hacerse cargo del coste del material, del equipo y de las herramientas necesarias para la producción.

Las nuevas características económicas propias de la globalización y la creciente competitividad originan una presión que evidencian la aparición de riesgos psicosociales.

  • - La mecanización y el aumento forzoso de la productividad provocan un nivel de estrés que socava el bienestar de los trabajadores.

  • - Excesivo ritmo de trabajo lo que lleva a una carga mental importante.

  • - Falta de autonomía en la organización del trabajo y en la toma de decisiones.

  • - Conflictos en la estructura jerárquica pues el estilo de mando suele ser autoritario, no suele haber canales de comunicación e información, el clima laboral no suele ser bueno y la participación suele ser escasa o nula.

En muchas fábricas textiles, para cumplir las cuotas de producción, las máquinas funcionan ininterrumpidamente, y cada trabajador está “atado” a una o varias máquinas, que no puede abandonar ni siquiera para ir al lavabo o hacer una pausa hasta que el relevo ocupa su puesto. Junto con el ruido ambiental y el uso de protectores contra el ruido, esta actividad extremadamente rutinaria y repetitiva supone un auténtico aislamiento de los trabajadores y una falta de interacción social que llega a provocar un estrés alto

Factores, tales como los ritmos de trabajo intensos, los estilos autoritarios de gestión, inestabilidad laboral, etc, hacen que la incidencia y magnitud de los riesgos psicosociales sean de gran relevancia. Además de provocar “insatisfacción laboral”, perjudican la salud de los trabajadores, poniendo en peligro su integridad física y personal y, en ocasiones, su propia vida.

La legislación europea y la española reconocen la importancia de estos factores en la prevención de los riesgos laborales y plantean la necesidad de mejorar las condiciones de trabajo con el fin de prevenir los riesgos psicosociales nocivos para la salud mental.


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