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Atexga propone medidas de internacionalización, para facilitar la adaptación de la industria PDF Imprimir E-mail

15-06-2009-La industria textil de Galicia va a tener que aplicar estrategias para el posicionamiento de las marcas, la internacionalización y la innovación, que serán determinantes para su futura competitividad. Esas son algunas de las principales propuestas de Atexga, ante el proceso de adaptación del modelo de negocio del sector textil de Galicia a las nuevas pautas derivadas de la liberalización del mercado textil europeo, iniciada en 1995 con el Acuerdo sobre Textiles y Vestuarios (ATV), que culminó en 2008 con una plena liberalización del mercado. Este nuevo escenario conlleva sustanciales transformaciones en el campo laboral, ya que el nuevo modelo textil reserva a los países industrializados –Galicia entre ellos- las actividades de mayor valor añadido, como son el diseño de las prendas, el control de calidad, la generación de marca, la logística y la comercialización; mientras los países en vías de desarrollo concentran las actividades de producción, más intensivas en mano de obra.

Esta adaptación supone a veces la adopción de algunas medidas que afectan al empleo y generan una lógica alarma y preocupación en la opinión pública. En este contexto, la Asociación Textil de Galicia, como representante de los intereses de una parte significativa de la industria textil de Galicia, quiere contribuir al mejor desarrollo de este proceso de adaptación con la propuesta de una serie de medidas estratégicas para el futuro del sector, y analizando los antedecentes históricos y normativos que derivaron en la actual situación, para una interpretación idónea de la evolución que se está registrando.

Medidas: internacionalización e innovación

La industria textil gallega que pretenda competir en el mercado a tenor de las nuevas reglas de juego ha de adaptarse a este nuevo orden, que exige modificar sus estrategias competitivas, centrándose en los procesos de comercialización y distribución, frente a las actividades de manufactura. Con este escenario actual, la capacidad productiva de una empresa, que incluso ahora suponía una clara ventaja competitiva, se convierte en un lastre, haciéndose necesario “adelgazar” las estructuras de producción para crecer en las de comercialización, medidas que son un efecto directo de esta liberalización, si bien se hacen más visibles en el entorno actual de crisis económica mundial.
Para facilitar esta adaptación, Atexga tiene identificadas tres áreas estratégicas de actuación: comercialización, generación de marca e internacionalización; innovación y financiación. El área de comercialización, generación de marca e internacionalización será uno de los principales ejes de competitividad del sector, en el que va a ser preciso el apoyo de la Administración, para dinamizar la presencia de las marcas gallegas en el mercado, mediante el desarrollo de cadenas de comercialización propia, o a traves de una mayor vinculación con el detallista individual, franquicias, acuerdos de distribución, etc. tanto a nivel nacional como internacional, y articular mecanismos de apoyo a la internacionalización de la moda gallega. Asimismo, Atexga apuesta por estrategias que profundicen en el valor de las marcas, favoreciendo medidas sobre su identidad, promoción y conocimiento.

Las inversiones de la industria textil en innovación, tanto en tecnología como en procesos y productos, serán determinantes sobre la futura competitividad del sector, a cuyo objeto, deben  establecerse los mecanismos necesarios para que, en un escenario como el actual, las inversiones en este área se potencien. Asimismo, Atexga considera urgente articular acciones que faciliten el acceso al crédito de forma ágil y a un coste idóneo, a través del establecimiento de líneas de financiación al circulante y mecanismos de cobertura de riesgos de las ventas, adaptados a la dinámica propia del sector moda, especialmente en mercados internacionales, que garanticen el nivel de actividad del sector.

Antecedentes históricos

La actual situación tiene sus antecedentes en el ATV, que establecía un periodo de transición progresiva para la eliminación de las restricciones  cuantitativas a la importación de productos téxtiles que la Unión Europea mantenía frente a países en vías de desarrollo miembros de la Organización Mundial del Comercio. La aplicación de dicho acuerdo finalizó el 1 de enero de 2005, pero el incremento considerable de las importaciones textiles (de incluso un 500% para algunas categorias de productos) obligó a la aplicación de una cláusula de salvaguarda hasta fin de 2007, fecha a partir de la cual fueron suprimidos todos los contingentes de importación, quedando liberalizada la totalidad del comercio textil. Como resultado, en el plazo de 10 años se eliminaron restricciones frente a un total de 19 países y desde 2008 la liberalización es plena. A pesar de que el sector de la industria textil y de la confección manifestó en diferentes ocasiones su oposición a esta política comercial, sus demandas no fueron tomadas en consideración durante el proceso de negociación, que fue claramente controlado por los países más proclives a la aplicación de políticas comerciales de carácter liberal. Este marco normativo internacional hace del textil uno de los sectores más mundializados, con un incremento constante de las importaciones de productos textiles que ronda el 12% anual, con la consecuente reducción de la producción nacional. Asia es el continente que más se beneficia de los sucesivos traslados de la producción, siendo China el primer empleador mundial de las industrias textiles y de vestuario y primer suministrador del mercado español, con el 18% de las importaciones totales. Por su parte, la industria textil europea tiene su principal baza en la potenciación de las actividades de mayor valor añadido, un reto que el sector textil de Galicia está capacitado para superar con la corresponsabilidad de todos los agentes implicados.
A finales de 2008, el sector de la moda en Galicia estaba integrado por 1.497 empresas, que daban empleo a 16.233 trabajadores  directos. Facturó 7.506 millones de euros en 2008, lo que representa el 13,9% del PIB de Galicia, posicionándose con estos resultados como uno de los principales pilares de la economía de Galicia. El sector textil-confección-moda acerca un Valor Añadido Bruto (VEB) estimado de 1.576 millones de euros, que supone el 4,48% sobre el total del tejido empresarial gallego, solamente un 0,76% por detrás del sector de la automoción.
Por lo tanto, se trata de un sector estratégico para la economía de Galicia, que ahora afrenta el desafio de replantear sus patrones de producción. De la capacidad del sector de adaptarse al nuevo modelo, y de la capacidad de la sociedad y de las administraciones de entender las medidas necesarias para esta transformación dependerá el futuro de la industria textil de Galicia.